Cambiar las zapatillas de running: ¿cómo saber si ha llegado el momento?

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Cuándo renovar las zapatillas de running

Son el elemento que mantiene tus pies en contacto con la superficie por la que corres y de ellas depende, en gran medida, un entrenamiento cómodo y seguro. Si no tienes claro el momento en el que convendría sustituir tus zapatillas de running por otras nuevas, te aclaramos cualquier dudad.



Por bien que te sienten, tus zapatillas no son eternas y aunque notes que encajan en tus pies de maravilla, comprobar, cada cierto tiempo, que están en buen estado y que siguen cumpliendo perfectamente su función, es importante. Cuando sales a correr, tus deportivas deben ser capaces de proteger tus pies, reduciendo, además, el impacto que sufren tus articulaciones en cada zancada. Si tras meses de uso, ya no lo hacen, ha llegado el momento de cambiar tus zapatillas de running.

¿En qué fijarte para saber si necesitas unas nuevas zapatillas para correr?

Si has invertido en unas buenas zapatillas para correr, está bien que intentes sacarles el máximo rendimiento, pero “estirarlas” demasiado, no es una buena idea porque con unas zapatillas deterioradas, que ya no sujetan el pie y han perdido su capacidad de amortiguación, el riesgo de sufrir una lesión aumenta de forma considerable. Además de observar el desgaste general, ten en cuenta los siguientes aspectos para saber si ha llegado el momento de cambiar tus deportivas.

1. Los kilómetros recorridos

Es un dato lógico que debes conocer de manera aproximada. La mayoría de entrenadores considera que la vida útil de unas zapatillas se encuentra entre los 800 y los 1.000 kilómetros de recorrido, aunque evidentemente, este dato dependerá de distintos factores: el tipo de superficie por la que corres, tu corpulencia física, el tipo de entrenamiento… A mayor intensidad en carrera, mayor desgaste del calzado.

2. Estabilidad

Salir a correr con unas zapatillas que no sujeten bien tus pies aumenta la posibilidad de sufrir una torcedura de tobillo entre otras lesiones. Comprueba el estado del tejido de la media suela y de la zona superior (upper). Si está descosido o presenta alguna rotura, necesitas cambiarlas para poder correr sin lesionarte. Si al apoyar tus zapatillas sobre una superficie lisa (sin llevarlas puestas) ves que se tuercen, porque la suela no toca esa superficie en su totalidad, tu calzado ya no es válido.

3. Suela desgastada

Si el dibujo de la suela de tus zapatillas ya resulta difícil de apreciar, tu calzado deportivo ha perdido el agarre indispensable para que puedas correr con seguridad. Observa especialmente la zona del talón, porque si en esta parte la suela está lisa, el momento de “jubilar” tus zapatillas de running ha llegado. Una suela demasiado lisa puede ser la causa de más de un tropiezo o resbalón especialmente si en tu carrera incluyes recorridos por montaña.

4. Comprueba la amortiguación

Mantener la capacidad de absorber el impacto de la pisada al correr es básico en unas zapatillas de running. Un truco sencillo para comprobar hasta qué punto las tuyas la conservan, es el siguiente: pon una deportiva en tu mano y, con los dedos de la otra, presiona por dentro a la altura del talón. Si notas, de forma evidente, tus propios dedos sobre la palma de tu mano, la amortiguación de tus zapatillas es ya insuficiente.

Hay que insistir en la importancia de cambiar tus zapatillas de correr con la frecuencia debida. Además de observar su estado de desgaste general, fíjate también en las señales que te envía tu propio cuerpo. Si, sin motivo aparente, empiezas a notar después de los entrenamientos molestias de algún tipo en tus pies, una mayor fatiga muscular, tus piernas, especialmente los gemelos, más “cargados” o tus rodillas doloridas, puede ser que la causa sea que ha llegado el momento de despedirte de tus viejas zapatillas de running y sustituirlas por unas nuevas.

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Sobre el autor

Mariola Báez

No entiendo mi vida sin el deporte. Siempre dispuesta a conocer nuevas disciplinas y a invertir mi tiempo en mis dos grandes pasiones: el yoga y el running.