Claves para sobrevivir a tu primera clase de Crossfit

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Crossfit femenino



¿Quieres apuntarte a la moda del crossfit? Si vas a asistir a tu primera clase de Crossfit, debes saber que se trata de uno de los entrenamientos de moda que te ayudarán a tonificar tu cuerpo al máximo y ponerte en forma al 100%. Se trata de uno de los métodos más populares en la actualidad y los ejercicios que incluye el entrenamiento de Crossfit se basan en ejercitar el cuerpo al máximo con sesiones intensas donde el objetivo está claro: trabajar tu musculatura y eliminar la grasa localizada.

Si bien es cierto que todo el mundo que quiera puede hacer crossfit por primera vez, también es verdad que al principio puede ser muy abrumador y complicado de seguir, además ¡tendrás muchas agujetas! Por eso, vamos a darte una serie de claves para sobrevivir a tu primera clase de Crossfit y que puedas continuar con este apasionante entrenamiento.

6 consejos para hacer crossfit por primera vez

Si quieres empezar a hacer crossfit tienes que saber que existen una serie de consejos y aspectos a tener en cuenta para evitar que la primera clase sea frustrante. Ten en cuenta que se trata de un método de entrenamiento muy intenso y con un alto nivel de exigencia, por tanto, ¡no será fácil! Pero tampoco debes exigirte demasiado porque podrías dañarte el cuerpo o, peor aún, lesionarte.

Por todo ello, a continuación vamos a darte algunas de las mejores claves para sobrevivir a tu primera clase de crossfit y conseguir disfrutar de este nuevo entrenamiento.

1. La calidad es más importante que la intensidad en el crossfit

Es imprescindible que tengas en cuenta que es importante hacer bien los ejercicios de Crossfit. Al principio te costará seguir el ritmo, por tanto, procura centrarte en aprender la correcta metodología para no hacer mal el entrenamiento y correr el riesgo a dañarte.  Por tanto, antes de añadir más intensidad o peso, asegúrate de que estás haciendo correctamente el ejercicio.

2. No cojas peso el primer día de crossfit

Otro consejo importante para tu primera clase de Crossfit es que evites coger peso el primer día para, así, comenzar controlando bien la técnica. Cuando ya la domines bien, podrás meter peso y empezar a hacer que tus músculos trabajen al máximo pero, ¡poco a poco! Tanto si tu objetivo es adelgazar rápido haciendo crossfit como si es tonificar, piensa que, si no haces bien el ejercicio y coges peso, podrías lesionarte el músculo o provocarte dolores en el cuerpo, por tanto, no tengas prisa y disfruta del aprendizaje.

3. No tengas prisa

Lo acabamos de decir pero volvemos a repetirlo: no tengas prisa para hacer crossfit. Es un entrenamiento y, como tal, tiene un periodo de aprendizaje y conocimiento de la técnica. Date tiempo para superar los primeros días de Crossfit y vete acostumbrando tanto al nivel de exigencia de los ejercicios como a las rutinas de entrenamiento. Ve poco a poco y, de forma progresiva, podrás ir aumentando la intensidad de cada ejercicio.

4. Calienta antes de la clase de crossfit

Si para hacer ejercicio de forma normal y corriente dedicas unos minutos al calentamiento, para el crossfit ¡con más motivo! Tras tu primera clase de Crossfit, piensa que es un entrenamiento extremo e intenso y, por tanto, deberás calentar previamente tu cuerpo antes de someterte a la rutina de preparación física. Tanto al principio como al final de la sesión se recomienda que estires tus músculos y calientes tu cuerpo para evitar futuras lesiones o dolencias.

5. ¡No te asustes!

Sabemos que, lo más habitual, es que después de tu primera clase de crossfit te asustes y pienses que eso no es para ti. Sin embargo, piensa que tienes que ir poco a poco y adaptando el nivel de exigencia de forma progresiva, sin forzar pero sin pausar. Piensa que todo el mundo que está en esa clase estuvo un día en tu piel: ¡empezando! Así que no te agobies y ve poquito a poco aprendiendo la técnica y mejorando.

6. Come algo antes de ir a clase

Es totalmente contraproducente ir a hacer crossfit con el estómago vacío o sin haber comido en muchas horas. Lo mejor es que cuides tu alimentación desde el primer momento, que estés bien nutrido y que, una hora antes del entrenamiento, te hayas comido algo de fruta deshidratada o proteínas.