¿Qué es mejor: un entrenamiento corto y rápido o uno largo y lento?

Esta información ha sido verificada y aprobada por Albert Massana (instructor de fitness) el 03 diciembre 2019
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Si te has preguntado alguna vez si el ejercicio intenso y rápido es más efectivo que el lento, lo primero que hay que decir es que no hay uno mejor que otro, simplemente son distintos. Descubre los beneficios de cada uno de ellos y cuál elegir según tus objetivos.

Para que dé resultados, un buen plan de entreno debe tener en cuenta distintas variables que abarquen desde los ejercicios básicos a incluir en cada rutina, hasta los días de descanso después de hacer ejercicio y recuperación. También es fundamental que determine el ritmo en el que debe desarrollarse cada sesión, porque la velocidad, la intensidad y el tiempo que se dedique al ejercicio, son factores que influirán en los resultados.

Entrenamiento lento o rápido: ¿en qué se diferencian?

No es solo una cuestión de minutos. Un entrenamiento en el que das lo mejor de ti en un corto periodo de tiempo y otro en el que trabajas más despacio pueden ser igual de intensos, pero en cada uno de ellos la respuesta del organismo es distinta.

En una rutina de ejercicios intensa y rápida, el cuerpo quema una gran cantidad de calorías para obtener energía (energía explosiva) en poco tiempo. Es lo que ocurre, por ejemplo, en un entrenamiento aeróbico en circuito, en una sesión de crossfit o en un entreno de running con intervalos de alta intensidad (HIIT). El ejercicio realizado de esta manera implica no solo trabajar a tope elevando el ritmo cardiaco hasta el 80% - 90% de capacidad cardiovascular, sino conseguir que también suba la tasa metabólica, para que el organismo continúe quemando calorías y también grasas una vez finalizada la sesión.



Hay que tener en cuenta que, tras un esfuerzo tan intenso, nuestro cuerpo continuará demandando energía para poder recuperarse, llevando a los músculos el oxígeno extra que necesitan (lo que se conoce como EPOC), trabajando en la eliminación del exceso de ácido láctico generado o simplemente contribuyendo a la normalización de la respiración, temperatura corporal y ritmo cardiaco. Todas estas funciones se traducen en la necesidad de un mayor gasto calórico.

En el entrenamiento largo y lento, de al menos 30 – 40 minutos de ejercicio, nuestro organismo funciona de otra manera. El esfuerzo puede parecer menos intenso, pero, en realidad, se prolonga en el tiempo, por lo que el resultado puede ser igual de satisfactorio. En este caso, nuestro cuerpo acaba agotando las reservas de energía directa (glucosa) y tiene que recurrir a las grasas acumuladas para mantener la actividad física.

En este sentido, puede ser el entreno ideal si de lo que se trata es de reducir tejido adiposo y ganar definición muscular. De hecho, si buscas esto, deberías prolongar tus sesiones hasta los 60 minutos o más, ya que es en esa franja cuando la quema de grasas más aumenta.

Plantilla para entrenamientos personales en Excel

Ejercicios lentos o rápidos: pros y contras según objetivos

A la hora de decidir entrenar deprisa o despacio debes tener en cuenta una serie de consideraciones para que obtengas máximo rendimiento de cada sesión y te acerques a los objetivos que te hayas propuesto.

  1. El entreno corto e intenso no es apto para todo el mundo. Requiere una buena forma física previa, precisamente por el hecho de exigir el máximo a tu cuerpo en pocos minutos. Si no tienes la suficiente preparación, el riesgo de lesiones con esta manera de ejercitarte es mayor que si optas por hacerlo más despacio.
  2. Por el gasto calórico generado durante y después del ejercicio en un entrenamiento HIIT, este tipo de entrenamiento, intenso y veloz, es el mejor si tu objetivo es perder peso. En cambio, si trabajas fuerza para ganar definición muscular, el entreno lento no solo te ayudará a conseguirla, sino que contribuirá a que ganes resistencia mejorando la técnica de ejecución de cada ejercicio.
  3. En los deportes que conjugan velocidad y resistencia, como el running, lo ideal es combinar los entrenamientos cortos e intensos con los que mantienen una intensidad moderada por más tiempo. De esta manera serás más rápida y también podrás correr por más tiempo.

Como ves, tanto el entrenamiento intenso y rápido como el largo y lento pueden ayudarte a lograr tus objetivos con la rutina de entrenamiento, solo tienes que poner en práctica el más adecuado en cada momento y consultar tus dudas con un entrenador personal o tu monitor de gimnasio.

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Sobre el autor

Mariola Báez

Redactora y editora profesional, no entiendo mi vida sin el deporte. Siempre dispuesta a conocer nuevas disciplinas y a invertir mi tiempo en mis dos grandes pasiones: el yoga y el running.


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