Entrenar con pulsómetro: todo lo que debes saber

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Consejos para entrenar con pulsómetro



¿Quieres empezar a entrenar con pulsómetro? Es una de las mejores opciones que todo runner puede empezar a hacer. El motivo por el que puedes usar un pulsómetro para entrenar es que se trata de una forma idónea de poder controlar mejor las pulsaciones y conseguir mejorar tu entrenamiento en relación a la situación real de tu cuerpo.

Pero no todo el mundo sabe usar un pulsómetro y, por eso, vamos a descubrirte todo lo que necesitas saber para entrenar con pulsómetro y conseguir que tu ejercicio sea saludable y beneficioso para ti y tu organismo.

Cómo funciona el pulsómetro para entrenar

Si quieres empezar a entrenar con pulsómetro tienes que aprender a utilizar esta herramienta que es ideal para controlar el ejercicio que haces y las pulsaciones. Los pulsómetros suelen estar compuestos por:

  • Una cinta (para sujetar el aparato y poderlo llevar en el cuerpo)
  • Receptor (suele ser un reloj)

La cinta es la encargada de controlar las pulsaciones o la frecuencia cardiaca por minuto que tenemos durante el entrenamiento y, esta información, es la que veremos reflejada en el reloj que llevaremos en la muñeca. Es importante que la cinta se coloque a la altura del esternón para que las pulsaciones sean medidas de forma correcta. También es esencial que tengas en cuenta que, antes de colocarte la cinta, deberás humedecerla ligeramente para evitar que los electrodos puedan darte un pequeño calambre.

Entrenamiento cruzado para corredores

Maridav || Shutterstock

Entrenamientos eficaces con pulsómetro

Una de las grandes ventajas que te aporta el pulsómetro respecto a otros tipos de entrenamiento es que puedes controlar, en todo momento, la intensidad real del ejercicio en tu organismo. Ten en cuenta que, cuando entrenas con una cinta de correr, los datos que aparecen en la pantalla no se calculan de forma real sino de forma aproximada. Con el pulsómetro todas las lecturas que harás estarán totalmente personalizadas.

Esto nos permite ir mejorando nuestras marcas y conseguir un tipo de entrenamiento mucho más efectivo y donde el rendimiento puede ir en aumento. Nuestro consejo para entrenar con el pulsómetro es que, cuando salgas a correr, siempre vayas intercalando diferentes tipos de intensidades pues, así, te ayudará a que tu organismo esté trabajando al máximo nivel en todo momento.

Diferentes tipos de zonas de entrenamiento con pulsómetro

Cuando entrenes con pulsómetro verás que, la gran mayoría, tienen 5 zonas de entrenamiento que parten del porcentaje de la frecuencia cardíaca máxima. Aquí te las desglosamos todas para que saques partido a tu pulsómetro y entiendas mejor el funcionamiento de esta herramienta:

  • Zona 0: es la zona que está por debajo del 50% y que sería la de nuestra frecuencia cardíaca en reposo.
  • Zona 1: se sitúa entre el 50% y el 60% y es cuando estamos descansando del ejercicio de forma activa.
  • Zona 2:  entre el 60% y el 70% de la frecuencia cardíaca máxima y entrena la parte aeróbica.
  • Zona 3: se sitúa en el 70 y el 80% y sirve para mejorar nuestro rendimiento cardiovascular.
  • Zona 4: entre el 80% y el 90% de nuestra frecuencia máxima y nos ayuda a mejorar la potencia aeróbica y a ejercitar los músculos.
  • Zona 5: se encuentra entre el 90% y el 100% de nuestra FCM y está focalizado para mejorar nuestra capacidad y potencia cardiovascular.

Conceptos básicos para entrenar con pulsómetro

De todos modos, es importante que conozcas algunos términos que serán los que analice el pulsómetro y que es imprescindible que sepas a qué hacen referencia. Aquí te enumeramos los conceptos básicos para aprender a usar un pulsómetro y sacarle partido a tus entrenamientos:

  • Frecuencia cardíaca máxima: este es el número máximo de contracciones que puede llegar nuestro corazón en un minuto.
  • Frecuencia cardíaca en reposo: esta es la frecuencia que tiene nuestro corazón cuando estamos en reposo, es decir, sin hacer actividad física.
  • Frecuencia cardíaca de reserva: esta es la diferencia entre la máxima y la de reposo y nos permitirá adaptar el ejercicio a la intensidad media que nuestro organismo soporta.