5 motivos para cambiar de gimnasio ya mismo

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Apuntarse a otro gimnasio

Acudir al gimnasio es algo que todos tenemos claro que necesitamos. Nuestro cuerpo está hecho para moverse, y la vida sedentaria nos puede jugar malas pasadas. Está claro que muchos preferiríamos descansar en nuestro sofá viendo nuestra serie favorita, pero si decides empezar en el gimnasio o practicas ejercicio con frecuencia, verás como a la larga, incluso esos ratos en tu sofá se disfrutarán mucho más.



Lo que está claro es que hacer deporte significa sufrir. Al gimnasio se va a sudar, a hacer que tu cuerpo tiemble y a descargar la adrenalina que hace falta para sentirnos mejor, tanto física como intelectual o emocionalmente. Por eso, es importante que te sientas cómodo con el centro al que vas, porque un gimnasio que no te guste puede hacer que dejes de practicar ejercicio, y eso sí que no es una opción. Por eso, hoy te damos algunos motivos por los que deberías cambiar de gimnasio inmediatamente.

¿Por qué deberías apuntarte a otro gimnasio?

Hay una serie de situaciones y señales que nos advierten de que ha llegado la hora de apuntarse a otro gimnasio y ponerse en forma en otra parte. Descubre los principales motivos por los cuales deberías cambiar de gimnasio cuando antes:

1. Tardo una hora en llegar

Puede que te guste un gimnasio que está en la otra punta de la ciudad, que conozcas a gente o que sus instalaciones te parezcan más adecuadas, pero lo cierto es que si tenemos que desplazarnos bastante lejos, estamos bajando las opciones de ir al gimnasio. Y es importante valorar este aspecto a la hora de elegir un gimnasio. Lo cierto es que, a veces nuestro tiempo apremia y nuestra mente busca cualquier excusa para no esforzarnos hoy, así que póntelo fácil y busca un gimnasio cerca de tu casa o de tu trabajo. De lo contrario, estás destinado al fracaso.

2. No me gusta el ambiente

No hay nada peor que sentirse observado en el gimnasio y para mal, algo que puede provocar que decidas cambiar de gimnasio. Puede que no te sientas demasiado cómodo con la gente que hay a tu alrededor y que no vayas a gusto al centro. No te preocupes, cada uno tenemos nuestro ambiente y solo es cuestión de dar con él. Si ir al gimnasio es un suplicio y no te sientes cómodo con la gente que hay en el entorno, puede que sea una buena idea buscar otro centro deportivo que se adecue más a ti.

3. ¿Dónde está el monitor?

Ser entrenador personal o monitor de un gimnasio no implica que te tenga que hacer caso solamente a ti, pero sí que tiene que estar presente para aclarar tus dudas y evitar que te lesiones, sobre todo cuando haces aparatos. El caso es que, muchos de los monitores están desaparecidos, o lo que es peor, se limitan a estar con sus amigos en corrillo, como si de tomar unas cañas se tratara.

El caso es que, cuando vas a un gimnasio tienes que estar atendido y los monitores tienen que ayudarte en todo lo que puedan. Por eso, si la figura del monitor es inexistente para ti, lo mejor será que busques otro gimnasio donde se te preste un mínimo de atención.

4. ¿Por qué siempre hay algo roto?

No hay nada peor que prepararte tu tabla para el gimnasio y que cada día haya algo roto que no te permita terminar bien tu trabajo. Hacemos mucho esfuerzo en ir al gimnasio, ser constantes en el entrenamiento semanal, y una vez que conseguimos esa fuerza de voluntad, vemos que no podemos cumplir nuestro objetivo porque el gimnasio no cuida sus instalaciones. Tenemos que entender que puede ser que algo se rompa de vez en cuando, pero si es lo habitual, será mejor que vayas pensando en cambiar de centro, a uno que al menos te permita completar tus ejercicios.

5. ¿Me tengo que duchar aquí?

Y si antes hablábamos de las instalaciones y las máquinas, otra cuestión es la de las duchas y los vestuarios. La higiene es una máxima que debería estar presente en todos los gimnasios, y si te da asco ducharte y estás pendiente de que nada te toque en los vestuarios, entonces deberías optar por otra opción más saludable.