4 formas de diferentes de entrenar para mejorar tu agilidad

Ejercicios pliométricos para mejorar técnica del salto

La agilidad, esa cualidad que a veces olvidamos y tanto beneficio puede proporcionarnos no solo al sistema anatómico en dinamismo, sino también, a nuestro cerebro, ya que no existe forma de delimitar una parte de otra. Una ordena y la otra ejecuta. Por ejemplo, la fuerza nos proporciona la capacidad de trasladar objetos pesados o la velocidad, la cual, nos permite desplazarnos en menor tiempo. Pero la agilidad… Si sumamos este recurso vital a nuestro entrenamiento, poseeremos un recurso que nos hará libres para cualquier situación de la vida en la que necesitemos ser resolutivos y dinámicos en el menor tiempo posible.

¿Qué es la agilidad y por qué es importante ejercitarla?

Podemos definir agilidad como una de las cualidades físicas que no solo resulta ser física, también intelectual. En referente a la física se basa en la forma más adaptativa y con destreza con la cual realizar una acción sorprendente.

La agilidad está muy ligada a la velocidad y a la flexibilidad o capacidades en rangos de movimiento con respuestas derivadas de impulsos nerviosos óptimos.
Dicho esto, podemos definir la agilidad como la capacidad de adaptarnos a un entorno más complejo de lo normal de la forma más eficaz posible. No solo se sustenta en la velocidad de ejecución de una acción motriz, como hemos explicado, también del equilibrio, la coordinación global y por segmentos corporales o los reflejos dentro de campo de la agilidad mental ante la resolución de problemas.

Imaginad al chimpancé adaptándose a las ramas de los árboles en cuestión de milisegundos, procesando una información más rápida que el mejor de los ordenadores, realizando de este modo saltos y agarres manuales y pedales a un ritmo vertiginoso. He aquí uno de los mejores ejemplos de la agilidad en la naturaleza.

¿Cómo mejorar la agilidad entrenando?

Muy sencillo. No existe una definición mayor para denominar el entrenamiento de la agilidad como ‘Entorno hostil’ (dentro del sentido común de un proceso de entrenamiento). Es decir, variables sorpresivas, apoyo de estímulos auditivos, cambios de ritmo, inestabilidad, etc. Os explicaremos diversas formas de entrenar dicha cualidad que, una vez superado un proceso de aprendizaje. Os encantará y os hará disfrutar sin limitaciones, con una altísima transferencia psico-física a la vida real:

1. Entrenamiento en inestabilidad

Mucho se está hablando últimamente en ciencias del deporte sobre las cualidades o falta de ellas de las plataformas inestables; sin embargo, para ocio y salud y actividad física lúdica, son indudablemente un recurso indispensable, accesorios como:

  • Bosu, semiesfera de inestabilidad.
  • Fitball, esfera completa.
  • Propiocepción en cinta de correr, cambios de situación pedal con laterales estáticos y cinta dinámica.
  • Cuerda tensada, a través del equilibrio de cuerpo completo.

2. Circuito de obstáculos

  • Entrenamiento en escaleras: agilidad pedal y cambios de ritmo.
  • Conos: cambios de dirección.
  • Steps o T-bow: cambios espacio-temporales en ascensos o descensos.
  • Postes: traslaciones con ‘driblings’ en un tiempo determinado.

3. Deportes cuya cualidad sea una de las principales

El entrenamiento de una modalidad deportiva no solo conlleva ejercicios que os preparen para ella, también la propia práctica de la modalidad totales un tipo de entrenamiento, ya sea fútbol, baloncesto, balonmano, etc.



Cualquier deporte donde existan obstáculos que sobrepasar para llegar a un fin victorioso, y sean rivales de modalidades modernas y novedosas.

4. Arcos de calistenia o Crossfit

Tanto en la calistenia como en el Crossfit, la agilidad está íntimamente ligada con la fuerza que se desea desarrollar. La capacidad de trasladarse en agarres con barras o balancearse por circuitos de obstáculos y diferentes agarres cuyo precursor fue la escalada básica.

Desarrollad vuestra creatividad: la clave para ser más agiles

Existen numerosos circuitos de agilidad que se pueden realizar con todos los accesorios nombrados, muchos de ellos os servirán para empezar a trabajar esta cualidad tan importante. Pero, una vez que los superéis, ¡cread! Cread nuevos circuitos de superación personal, cada vez más complejos y lúdicos.

Al fin y al cabo, mantener la motivación depende de nuestra capacidad para desarrollar eventos nuevos y no estancarnos en el aburrimiento. Pues, la agilidad es muchas cosas, pero si algo es ajeno a ella, son los movimientos lineales y analíticos, la agilidad es pura ‘magia’.

Un último consejo: una vez progreséis en el entrenamiento de agilidad, retirad la ayuda ocular en las acciones motrices, añadiendo un extra de dificultad. ¡Vamos a por todas, queridos lectores!

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Sobre el autor

Rubén Guzmán (entrenador de musculación y fitness)

Graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte por la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla, España) en 2013. Experiencia práctica diaria en Centros Deportivos (como usuario) y acondicionamiento físico-Fitness (colectivo e individual). Entrenador Nacional de Musculación y Fitness desde 2007 (Escuela Nacional de Entrenadores-Federación Española de Halterofilia). Experiencia profesional como entrenador personal, instructor deportivo, preparador físico y monitor de Body-Pump, Muay Thai y Kick Boxing. Fue becado por el Vicerrectorado de Deporte al mérito académico por la Fundación Universidad Pablo de Olavide y, en la actualidad, es Miembro ANECAFYDE (Consejo de delegados de Facultades del Deporte, España) y ejerce como Entrenador Personal y Coach Psicológico. En la actualidad, trabaja como entrenador personal en Holmes Place Madrid.


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