Correr con cambios de ritmo: 4 beneficios que te sorprenderán

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Correr con cambios de ritmo

Si quieres aprovechar al máximo tus horas de entrenamiento, tienes que saber que hay un secreto que te ayudará a conseguirlo: ir cambiando de ritmo. De hecho, es una de las premisas básicas para conseguir que tu entrenamiento sea lo más eficiente y beneficioso posible ya que, con dichos cambios de intensidad, conseguirás mejorar tu resistencia, tu velocidad y, al mismo tiempo, quemar más calorías.



Así pues, como puedes comprobar, combinar diferentes ritmos e intensidades es básico para sacarle el máximo provecho a tus sesiones de running. Por eso, en este artículo vamos a descubrirte 4 beneficios de correr con cambios de ritmo que te ayudarán a entender por qué es el mejor entreno que puedes llevar a cabo.

¿Por qué entrenar con cambios de ritmo?

Pasarte 1 hora corriendo sin cambiar de intensidad en ningún momento no es, en absoluto, recomendable. Ten en cuenta que nuestro cuerpo es muy inteligente y, rápidamente, se adapta a las exigencias energéticas que le pides. De esta forma, consigue gastar lo menos posible para tener más guardado y evitar que gastemos las reservas.

Sin embargo, si queremos perder pesomejorar nuestra resistencia y eliminar grasas saturadas, nada mejor como evitar que el cuerpo llegue a acostumbrarse a este nivel de exigencia. Y esto solo se consigue mediante los cambios de ritmo. Es por este motivo que es muy beneficioso diseñar una rutina de entrenamiento que combine diferentes intensidades y, a continuación, analizaremos los beneficios de correr con cambios de ritmo para que los conozcas mejor.

1. Evitas que el cuerpo se acostumbre

Uno de los principales beneficios de correr con un entrenamiento de diferentes intensidades (o también conocido como "fartlek") nos ayudará a que el cuerpo esté trabajando al máximo nivel durante todo el entrenamiento. Y, por este motivo, conseguiremos que el tiempo que dediquemos al ejercicio esté aprovechado al 100%.

2. Mejoras tu resistencia

Otro de los beneficios de correr con cambios de ritmo es que nuestro cuerpo, al estar trabajando durante todo el entreno, consigue hacerse más resistente y más fuerte. Si el cuerpo se acostumbra al ejercicio, su nivel de exigencia disminuye y, por tanto, trabaja menos. En cambio, si lo vamos sorprendiendo cada 2 o 3 minutos, conseguiremos que todo el rato esté trabajando al máximo.

3. Mejoras tu velocidad

Cuando haces running y decides empezar a hacer fartlek, una de las maneras de regular la intensidad es aumentando la velocidad. Los "sprints" son carreras de corta duración pero de alta velocidad que consigue sorprender el cuerpo y hacer que tenga que trabajar en extremo. Si ganas velocidad corriendo, a la larga, hará que estés mucho más acostumbrado a velocidades altas y, por tanto, que puedas ir aumentando de forma progresiva tu velocidad.

4. Quemas una mayor cantidad de grasa

Y, por último, este entrenamiento con cambios de intensidades también resulta ideal para conseguir quemar un mayor número de calorías y, por ende, de grasa saturada. El motivo es que nuestro cuerpo no se acostumbrará a la demanda de energía y, por tanto, tendrá que estar todo el rato gastando la reserva energética que tiene almacenada (es decir, la grasa saturada) para satisfacer la intensidad que le estamos pidiendo.

Consejos para hacer un entrenamiento con cambios de ritmo

Como ves, existen muchos beneficios de correr con cambios de ritmo y, por tanto, es recomendable que empieces a orientar tus entrenamientos siguiendo esta modalidad. Pero, para hacerlo, a continuación te dejaremos algunos consejos importantes para correr con cambios de ritmo e intensidad que deberás tener en cuenta para cuidar de tu salud.

  • Cambios progresivos: como reza el dicho "Roma no se hizo en dos días" así que no te pases y ve aplicando este formato de entrenamiento de forma progresiva. Lo ideal para empezar a correr con cambios de ritmo es que comiences combinando bloques de 5 minutos de running normal con 2 minutos de intensidad más fuerte para que, así, tu cuerpo se active.
  • Acelera el ritmo de forma progresiva: para evitar lesionarte o dañarte los músculos es importante que adaptes el nivel de entrenamiento a tu nivel físico. Es decir, no quieres correr a una velocidad de 20 sino que, es mucho mejor, que comiences poniendo la intensidad alta a nivel 10 o 12 y que, poco a poco, vayas subiendo.
  • Un entreno adaptado a ti: es mucho mejor que te crees una rutina adaptada a tu nivel y a tu estado de forma y que, poco a poco, vayas progresando. Verás que, en poco tiempo, puedes ir aguantando más minutos corriendo en alta intensidad y que tu cuerpo también te irá pidiendo más velocidad de marcha. Ve escuchando tu cuerpo y no te fuerces demasiado.
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