Lo que me sale de los Kettlebell

Entrena como si fueras un cliente

0
El deporte sí da la felicidad

Aprendí a tratarme como un cliente cuando abrí los ojos y vi una luz fuerte de color blanco apuntándome a la cara. Me acababan de sacar de quirófano. La intervención: una hernia abdominal. ¿La causa? El agotamiento extremo, las prisas por volver a mi trabajo de entrenadora personal tras el parto, el exceso de ímpetu...  Quizás, como bien dice mi cirujano, ha sido un cúmulo de todo. Yo qué sé... Es alucinante la cantidad de cosas que una piensa cuando está en una sala de reanimación recuperándose de la anestesia. La primera de todas fue: esto no me pasa más. La segunda: empecé en el entrenamiento personal para ayudar a los demás a mejorar su salud, y por no tratarme como a uno de mis clientes (que están como una rosa) estoy aquí, tumbada en una camilla con un boquete en el abdomen.

"Tratarnos como a un cliente" es algo que pasamos por alto muchos entrenadores personales. Se nos olvida. Las ansias de avanzar, nuestro cansancio extremo, entrenar cuando se puede, las ganas de experimentar con uno mismo los ejercicios o metodologías que estudiamos... Hacen que nos olvidemos de cuidarnos como les cuidamos a ellos. Es curioso, en seis años acumulo lesiones (rodilla, cadera, columna)... Sólo por descuidos propios, por no prestarme la atención suficiente. Bancos, mancuernas, barras...  Un día, por curiosidad, conté el peso que había movido: 300 kg. solo cargando los discos de mis clientes. La premisa: Flexión de rodilla, espalda recta... Con las prisas se nos olvidan. Con el tiempo, aprendes una estrategia para llevar una "buena salud" en el trabajo. Pero cuesta.



"Te vamos a enseñar a levantarte". Me dicen mis cirujanos tomándome de la mano para que me incline hacia un lateral y evitar presiones en la zona media. "Si nos haces caso... Correrás una 10K en enero, pero por favor, empieza a portarte bien contigo misma".

Me quitaron la vía, me puse mis zapatillas, mis vaqueros... mis pulseras. Me tiraba mucho la herida del abdomen. Fui andando al coche como un anciano de 90 años. Como si fuera otra. Y era verdad. Lo era. Algo había cambiado entre ella y su ropa, entre ella y su manera de entrenar, entre ella y sus cosas... Entre yo y ella. Es cierto, no podemos hacer nada por cambiar lo que pasó, pero en nuestras manos está cambiar lo que viene.

 

Sobre el autor

¡Apúntate al estilo GuiaFitness!
Mantente al día de lo último en deporte, vida sana, alimentación, de nuestras dudas en foros. ¡Colabora y sé parte de la comunidad GuiaFitness!
2106 (C) Todos los derechos reservados